La peseta fue la moneda española hasta el 2002. Convivió 2 años con el euro.
Fotografía cedida por lupelupita.blogspot.com
El IPC sube hasta el 3,6% en febrero en España, y lo hace como consecuencia del aumento de los precios del carburante principalmente. Los conflictos desatados, y que aún continúan vigentes, en Oriente Próximo han provocado un cierre o estrechamiento en el mercado del petróleo. La escasez de carburantes y lubricantes que se sacan al mercado, ha hecho que el barril de crudo aumente considerablemente su precio con respecto a hace tan sólo unos meses. A ello se le ha añadido la carestía de los alimentos y de las bebidas no alcohólicas.
Con todo y con ello, el INE ha decidido poner en práctica una nueva forma de medición. La primera novedad es que aportará datos del IPC a mediados de mes para luego poder compararlos con los que comunmente aparecen a finales. La segunda es modificar la medición habitual hasta ahora del IPCA (Índice de Precios al Consumo Armonizado), y variar la metodología empleada que afectaba a productos como las frutas, las verduras, el pescado, el vestido y el calzado.
Estos cambios aparecen tras la entrada en vigor de un nuevo reglamento europeo de obligado cumplimiento. Acatando los principios de este novedoso reglamento se agrandan las diferencias en los datos entre el IPC y el IPCA, puesto que se modifica el tratamiento de las cifras brutas y de algunos elementos hasta ahora empleados.
Todo esto ocurre un día como hoy, 28 de febrero de 2011. Pero remontándonos a este mismo día en que vivimos de hace ya 9 años, descubrimos que era para los españoles la última jornada para llevar la peseta en la mano. El 28 de febrero de 2002, la peseta (una moneda que nos había acompañado desde el 19 de octubre de 1868) deja de ser de curso legal. Era el último día para pagar en nuestros establecimientos con pesetas, después de que en 1999 se aprobase el euro como moneda única en toda Europa (hay algunas excepciones en que no está vigente). Es por eso, que un 28 de febrero de 2002 todos los españoles dijesen adiós definitivamente a esta moneda y acogieran de forma única y novedosa al euro (166,386 pesetas)

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