Un nuevo terremoto asola a la población de Tayikistán, un país en el que parecen estar ya acostumbrados al movimiento de sus hogares. Esta población esta situada geográficamente en un punto donde son habituales los movimientos sísmicos, movimientos que se ven debilitados gracias a que están flanqueados por montañas.
El movimiento de la tierra llegó a alcanzar una magnitud de 6,1 en la escala de Ritcher, a pesar de que no en todas las ciudades del país se presentó con la misma fuerza. El epicentro ocurrió a más de 300 kilómetros de la capital, donde llegó ya muy debilitado y tan sólo se notarón leves movimientos en los hogares.
En Dusambé, la capital de Tayikistán, los ciudadanos parecen estar ya acostumbrados a este tipo de manifestaciones naturales, pero fuera de la capital las condiciones materiales e infraestructuras de las que se disponen son mucho menores, pues hay que recordar que Tayikistán es un país en vías de desarrollo desde que se descompuso el régimen político que tenía, una república soviética.
Por el momento las autoridades del país han declarado que no se han encontrado fallecidos y/o heridos a causa del seísmo. Esto es así puesto que en esta ocasión el terremoto no ha alcanzado una magnitud tal como para causar daños personales, pero en la mayoría de los casos la tierra suele dejar muertes y centenares de daños materiales, como el ocurrido a principios de este mes en el que mas de 600 familias se quedaron sin hogar en pleno invierno.
Los terremotos son los desastres naturales con más víctimas
Hace 12 años, y con tan sólo 0,3 grados de diferencia en la escala de Ritcher, un terremoto devastó Colombia. Los habitantes colombianos no corrieron la misma suerte que los ciudadanos de Tayikistán puesto que en el desastre de 1999, murieron más 2.500 personas. Todo el país quedó conmocionado ante esta manifestación natural. El núcleo del seísmo arrolló a dos de las ciudades más importantes de Colombia: Armenia y Pereira. En estas dos ciudades la población no sólo perdieron a sus seres queridos sino que también vieron arrebatados sus hogares y pertenencias personales. A día de hoy el territorio aún no ha regresado a la normalidad, pero parece estar más concienciado y preparado ante un posible terremoto. Infraestructuras, edificios y hogares se refuerzan como puedan para evitar, ante otro posible desastre natural, daños mayores.
Una de las personas que vivieron esta catástrofe y que vio cómo su propia familia se veía afectada por este terremoto, nos cuenta su experiencia y su valoración de los hechos.
Fotografías cedidas por Roberto Herrera, Plinio Correa y Ex- BGDA
No hay comentarios:
Publicar un comentario